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23
Jun

168 millones de niños son víctimas del Trabajo Infantil en el mundo

Escrito por U.S.O. on 23 June 2015.

Con motivo del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, el pasado 12 de junio, la OIT ha publicado el Informe Mundial sobre el Trabajo Infantil. Allanar el camino hacia el trabajo decente para los jóvenes, que aborda el doble desafío de eliminar el trabajo infantil y garantizar trabajo decente para la juventud.
Unos 168 millones de niños siguen siendo víctimas del trabajo infantil, y al mismo tiempo, hay 75 millones de jóvenes con edades entre los 15 y los 24 años que están desempleados, y muchos más los que tienen que conformarse con trabajos que no ofrecen ingresos equitativos, seguridad en el lugar de trabajo o protección social.
En este Informe la OIT constata que la participación prematura en el trabajo infantil está asociada con un nivel de instrucción inferior y, más tarde en la vida, con empleos que no cumplen con los criterios mínimos de trabajo decente. Por tanto, aquellos que abandonan la escuela prematuramente o no cuentan con formación tienen menos probabilidades de encontrar un trabajo estable y mayores riesgos de permanecer del todo fuera del mundodel trabajo.
Adolescentes con trabajos peligrosos Una de las mayores novedades del informe es el análisis de la situación de los adolescentes con edad legal para trabajar pero que realizan trabajos peligrosos. Este fenómeno es muy relevante pues, con 47,5 millones de adolescentes en trabajos peligrosos, abarca la cuarta parte de todo trabajo infantil (168 millones) y la mitad de las peores formas de trabajo infantil (85 millones). Los adolescentes en trabajos peligrosos representan el 40 por ciento de todos los trabajadores de este grupo de edad.
El problema de las adolescentes realizando trabajo peligrosos no es solo una fenómeno que se dé en los países en desarrollo. Según los datos europeos (UE27) se observa que los adolescentes en edad de trabajar presentan un riesgo de accidentes leves más elevado que la población adulta, indicador de su presencia en actividades peligrosas.
En España 2015 hay 848.600 jóvenes de 16 y 17 años, de los cuales 42.900 son población activa, lo que representa una tasa de actividad del 5%. De ellos 8.700 están ocupados y el resto participan esporádicamente en actividades educativas no regladas. Su tasa de siniestralidad laboral no es inferior a la media y una cuarta parte de los 350 accidentes leves que sufren anualmente se produce por sobresfuerzos.
Joaquín Nieto, director de la Oficina de la OIT para España, ha recomendado a las autoridades laborales y agentes sociales “prestar la debida atención a la situación de los adolescentes en trabajos peligrosos, identificando claramente en las estadísticas laborales a este colectivo y estableciendo un sistema de vigilancia especial , tanto por parte de la Inspección de Trabajo, como
de las Comisiones paritarias de los convenios y de los Comités paritarios de seguridad y salud en los centros de trabajo”.
Apuesta por la educación Se hacen cada vez más necesarias políticas encaminadas a promover la escolarización temprana como alternativa al trabajo infantil, para garantizar que los niños entren en la adolescencia provistos de conocimientos y competencias para proseguir los estudios y alcanzar trabajos decentes. Estas políticas son el sustento para garantizar que los jóvenes tengan éxito en el paso de la educación al mercado de trabajo.
La OIT propone una serie de políticas "coherentes" para atajar el trabajo infantil y el desempleo juvenil, entre ellas:  Retirar a los niños del trabajo infantil y escolarizarlos. Esta medida de intervención temprana tendrá que apoyarse en dos pilares: la educación gratuita, obligatoria y de calidad hasta que la edad mínima de admisión laboral y la protección social.
 Promover oportunidades de trabajo decente para los jóvenes, para facilitar la transición entre la escuela y el trabajo. Aunque la OIT reconoce que no existe un "enfoque único" sobre este asunto recomienda mayores inversiones en educación y formación, fortalecer la instituciones del mercado laboral y fomentar el espíritu empresarial en los jóvenes.
 Eliminar el trabajo infantil en el grupo de edad de 15 a 17 años. Sobre todo, de los puestos de trabajo peligrosos.  Abordar las vulnerabilidades específicas de niñas y jóvenes. Estas políticas deben tener una perspectiva de género, ya que las niñas, sobre todo en países subdesarrollados, son más vulnerables y tienen dificultades específicas (dificultad de matriculación, matrimonio
precoz), además de estar expuestas a las peores formas de trabajo infantil, comola explotación sexual.  Crear un entorno político, económico y social propicio para lograr progresos.
Entre otras, la OIT invita a profundizar en la "incorporación eficaz" de sus convenios sobre trabajo infantil en las legislaciones nacionales.

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